La respuesta es clara y basta con pedir a los alumnos que se expresen a
través del dibujo. Pedirles que se dibujen a ellos mismos y a nosotros. Eso es
lo que hemos hecho hoy en nuestras cocinas, hemos solicitado a alumnos de
bastante diferencia de edad (6 y 11 años) que se dibujen y nos dibujen a su lado para ver cómo perciben
la imagen corporal y… ¡tacháan! Éste ha sido el resultado:

Como podéis observar, Valeria, de 6 años nos ve igual que a ella. Las únicas diferencias son la altura y, bueno, cómo no, que ella es la protagonista ya que lleva algo que yo no tengo, una barita. Podríamos decir que está en la etapa del yo por encima de todo. Además, teniendo en cuenta que el dibujo fue hecho en Halloween nos ha vestido a las dos como ella lo iba a hacer, de bruja y, a diferencia de la mayoría de los dibujos de los pequeños donde aparece el sol, de día, esta pequeña ha utilizado la luna, ¿por qué? Porque es de noche cuando se sale a pedir caramelos.
Por otro lado, tenemos el dibujo de Naia, 11 años. Este dibujo es más
realista, ya se da cuenta de las diferencias corporales por lo que en esta
etapa ya les empieza a entrar vergüenza al hacer ejercicios de bailar, etc.
Dado que se percatan de las diferencias corporales. Además, el dibujo es tan
detallista que aparecen representados complementos como turbante, reloj. E
incluso, mis pies aparecen en un plano invertido, de puntillas para destacar
las sandalias, porque le llamarían la atención. Además, si nos fijamos
detalladamente, donde ha puesto más empeño en dibujar ha sido en la ropa, en el
cuerpo, las partes de la cara están hechas con bastantes menos detalles que el
pelo, cuerpo y complementos.
En conclusión, no es lo mismo la apariencia física que la percepción
corporal. La imagen corporal es proyección mental que genera tu cabeza sobre ti
y sobre el resto basándose en el nivel cognitivo y afectivo. De hecho, voy a
contar una anécdota que nos comentó el año pasado la profesora de Plástica. Una
alumna de sus clases de pintura, había realizado un dibujo de ella y su madre.
La madre aparecía dibujada con pelo largo, alta, súper estilosa, etc. En
cambio, cuando llegó la hora de la salida, la madre vino a recoger a la pequeña
y era todo lo contrario a lo que ésta había dibujado, era bajita, robusta, pelo
corto. Qué ocurrió, que entró en juego el factor afectivo. La pequeña veía a su
madre perfecta y, por ello, la dibujo como tal. ¿Qué quiero decir con esto? No
es lo mismo cómo eres, cómo te ves, o cómo te ve el resto. Por tanto, como
futuros chef educativos tenemos que tener en cuanta las diferentes percepciones
de los comensales y, no “forzarles” a hacer algo que no quieren hacer por
vergüenza ni enfadarnos con ellos, sino saber ganárnoslos para que se expresen
de manera corporal y pierdan la vergüenza creada porque han avanzado a nivel
cognitivo y son conscientes de las diferencias corporales. Tenemos que intentar
que no den tanta importancia a las diferencias corporales. De esta manera,
podremos también evitar episodios de discriminación.

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